Es una lástima, pero con la llegada del frío las ventanas del piso de abajo solo están abiertas durante la comida, así que estos días solo escucho frases o momentos puntuales que no sé (aunque a veces imagino) cómo encajar en una conversación pues están fuera de contexto. Frases del padre a su hijo como: "Me la suda lo que digas, tus amigos conducen como el culo y punto" o su ya clásico: "Tu estás gilipollas. Gilipollas".
Para comer siempre está el telediario de fondo y solo se habla de las noticias que se escuchan. Es como la opción de comentarios del director de una película en dvd. Ellos dan su opinión y comentan todo mientras de fondo se escucha a Vicente Vallés (al medio día) y a Matías (por las noches).
Cada vez que salé Esperanza Aguirre no se oye nada más que al padre decir una y otra vez "Hija de puta, hija de puta" (una vez le vi hacerle los cuernos con ambas manos a la tele, a la vez que lo decía).
Y es que con esto de las elecciones está especialmente irritable, salta a la primera. La sola idea de que gane Mariano (al que llama "Barbaflauta") le tiene indignado. El otro día amenazó con marcharse: "Me voy al pueblo y os dan por culo, aquí os quedáis". Ya tiene que estar lejos el pueblo para que no le pille el efecto Mariano.
Tras el telediario viene la tertulia, con el café. Se hablan los temas familiares, está semana son los 700 euros que le cobra el dentista a la hija por un raspado y una limpieza. Eso si, a pagar en un año. Aunque ella no se fía y está pensando en cambiar a otro.
Tras la charla familiar, la siesta. Que después de un café a ver quien se duerme, pero "haberlos haylos" y mi vecino es uno de ellos. Los sonoros ronquidos (o rugidos) que da, son prueba de ello, como a estas horas de la noche mientras escribo estas líneas, que se le puede oír a través de los cristales.
Cada vez que Roberto llega de trabajar por la tarde, se le puede escuchar su habitual saludo de "Hola caramierda" y que él hijo siempre devuelve con un resignado: "Que hay...".
Hoy al mediodía, bajando a la calle, he podido oír a padre e hijo hablar entre ellos:
ROBERTO
Mañana viene el primo a comer.
PADRE
¿Él gordo o él marica?
Pausa...
ROBERTO
Él gordo.
* Supongo que en la pausa se han mirado mutuamente, pues no es que ellos sean modelos profesionales.
El vecino de arriba
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